sábado, 8 de diciembre de 2007

Tiempo de Adviento: El sueño de María

"Tuve un sueño José. No lo pude comprender, pero creo que se trataba del nacimiento de Nuestro Hijo. Creo que sí, era acerca de eso.
La gente estaba haciendo los preparativos con seis semanas de anticipación.
Decoraban las casas y compraban ropa nueva. Salían de compras muchas veces: a por comida, mucha comida, regalos, adornos, estaba todo muy bonito. Pero era todo muy peculiar, ya que los regalos no eran para nuestro Hijo. Los envolvían con hermosos papeles y lazos y los colocaban debajo de un árbol. ¡Un árbol dentro de las casas!, sí, sí, José, un árbol... bueno, es un sueño.
El árbol también estaba decorado, las ramas llenas de esferas y estrellas y cintas brillantes.
En algunas casas había también un portal, en pequeño, con un niño, un hombre, una mujer, un buey y una mula, como de juguete: había pastores, reyes, ángeles... por eso me dí cuenta de que celebraban el nacimiento de nuestro Hijo, te acuerdas en Belén, qué frío pasamos, pero que alegría.
Todos parecían felices y sonrientes, pero algunos estaban tristes, decían que eran fechas dolorosas porque faltaban seres queridos, José ¿tu crees que no saben que están aquí con nosotros?, otros trabajaban hasta tarde, incluso el día del cumpleaños de Jesús, algunos estaban muy cansados de tanto preparar...
Me sentí muy triste por ellos, pero sobretodo hay una cosa que no pude comprender: aunque celebraban el nacimiento de Jesús, parecía que no le conocía, no se acercaban al Portal a decirle cosas, ni leían los Evangelios para recordar como sucedió todo, ni acudían a la Iglesia, no lo entiendo.
Menos mal que era un sueño, pero era tan real... Claro que, no tendría mucho sentido tanto preparar por nada".

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre me da por pensar como nos verá Jesús o María o José, qué pensaran al ver como nos complicamos la vida tantas veces, como hacemos todo difícil, como hacemos desaparecer el sentido de las cosas con tanto ornamento. Pienso que simplemente sentirán tristeza al ver que nos cuesta tanto captar la esencia de la vida. Que esta Navidad este llena de regalos, de comidas y cenas fabulosas, de canciones y risas, y sobretodo de amor, de fe, de esperanza y de paz (pero no en letras doradas pegadas en nuestras paredes o en carteles publicitarios) si no grabadas en nuestro corazón. FELIZ NAVIDAD A TODOS.

Esteban dijo...

A pesar del consumismo, de las celebraciones vacías y de las personas que no ven la Navidad más que como unos días de vacaciones, sigue siendo un motivo de esperanza que muchos recordemos todavía el sentido de la Navidad. Estamos gozosos y felices por esperar a Dios hecho niño, que nace para traernos la Buena Nueva. Nos llena de ilusión que el deseo de Dios sea el acercarse a nosotros para podernos amar de cerca. Le damos gracias porque un año más quiere nacer en el humilde pesebre de nuestros corazones. A los que sentís esa alegría profunda ¡Felicidades! Feliz Navidad.

Anónimo dijo...

Ha fallecido Sebastián Gayá el pasado 23/12/07.
Fue uno de los fundadores del MCC.

Me han enviado esta oración que hizo,Sebastián Gayá, a petición del Sacerdote Pedro Pérez, ante la ida a un Cursillo, me ha parecido interesante el compartirla con vosotros.

Señor:
Tengo tres " cositas ",que decirte:

1ª) Estoy asombrado: me siento a tu sombra, como en la sombra de una gigantesca encina de mi tierra, que parece que quiere cobijar todo el jardín. Desde esa sombra diviso la inmensidad de tu ser desde cualquier ventana, abierta al sol; llenándolo todo, impregnándolo todo: el cosmo no
es sino una " invasión " de Dios. Aunque quisiera no podría escapar de tu presencia.
Desde esta tu inmensidad disfruto, gozo, y canto, asombrado, la alegre diversidad de
tus ocres y tus verdes y tus cielos.

Estoy en Tí y Tú estás en mí. Mejor diría que Tús estás conmigo aunque yo no esté contigo. Estoy en tus manos, Padre, cada
una de las cosas con que tropiezo, en mi imahinable escaparate, debería llevar la
misma etiqueta admirada, asombrada: ¡¡¡ DIOS !!!.

2ª) Pero el colmo del asombro se halla
en aquella magnífica verdad de Juan : " De
tal manera amo Dios al mundo de tal manera que ha amado Dios que le ha dado - me ha dado - a su Hijo ", para que yo pueda
ser Hijo en el Hijo. Reconozco mi carnet de identidad, mi matrícula: S.G.R. hijo de Dios

Nada hay en las bibliotecas, las hemerotecas y las discotecas del mundo tan verídico es tan gratificante que el pensar que el Padre me ha llamado a su casa: primero una casa terrena y luego , una casa eterna, porque soy su hijo y el hijo tiene derecho al patrimonio del Padre: al pequeño patrimonio de las gracias de cada instante ¿ el Padre puede abandonar al hijo ?.
Al gran patrimonio después de este destierro donde solo tenemos posada para una mala noche: toda una eternidad con El: mientras el Padre sea Padre, yo soy el hijo
del Padre.

3ª) " El otro " también ha sido creado para ser hijo del Padre. Y eso tan " natural ", tan elemental llena la vida de hermanos. A Dios le caben en el corazón todos
los hombres que llegan a estos pagos. No hay hombre que no haya sido pensado para ser hijo de Dios. Por cualquier camino que tome, me voy a encontrar con una chabola de hijos de Dios. Y no puedo achatar la bondad de Dios, achatándome el corazón, de
forma que no quedan en mis esquemas todos los hijos que el Padre tiene por ahí.

Cada hombre tiene el D.N.I. para presentar a los que crean en mi Padre:También yo soy hijo del Padre. Y si el otro es hijo del Padre, tu verás que haces y como te comportas con los hijos de tu Padre.