martes, 22 de abril de 2008

ORACIÓN

Señor:
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la moneda, no me dejes inculpar de traición a los demás, por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de ti, tú nunca te olvides de mí.

Mahatma Gandhi

miércoles, 9 de abril de 2008

TIEMPO PASCUAL

Aleluya, el Señor resucitó

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya el Señor resucitó!
¡Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya el Señor resucitó!

El Señor resucitó, cantad con alegría,
demos gracias al Señor. ¡Aleluya!

Mi pecado redimió Cristo Dios subiendo al cielo,
nueva vida ahora tengo. ¡Aleluya!

Ahora tengo la esperanza de que Dios siempre perdona,
que Cristo no me abandona. ¡Aleluya!

Jesucristo que sube al cielo, nos manda que le queramos
en todos nuestros hermanos. ¡Aleluya!

¡Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya el Señor resucitó!
¡Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya el Señor resucitó!

Brotes de Olivo, disco Evangelio según San Juan

domingo, 16 de marzo de 2008

Oración

Señor: Tengo tres " cositas ", que decirte:

1ª) Estoy asombrado: me siento a tu sombra, como en la sombra de una gigantesca encina de mi tierra, que parece que quiere cobijar todo el jardín. Desde esa sombra diviso la inmensidad de tu ser desde cualquier ventana, abierta al sol; llenándolo todo, impregnándolo todo: el cosmo no es sino una " invasión " de Dios. Aunque quisiera no podría escapar de tu presencia. Desde ésta tu inmensidad disfruto, gozo, y canto, asombrado, la alegre diversidad de tus ocres y tus verdes y tus cielos. Estoy en Tí y Tú estás en mí. Mejor diría que Tú estás conmigo aunque yo no esté contigo. Estoy en tus manos, Padre, cada una de las cosas con que tropiezo, en mi imahinable escaparate, debería llevar la misma etiqueta admirada, asombrada: ¡¡¡ DIOS !!!.

2ª) Pero el colmo del asombro se halla en aquella magnífica verdad de Juan : " De tal manera amo Dios al mundo de tal manera que ha amado Dios que le ha dado - me ha dado - a su Hijo ", para que yo pueda ser Hijo en el Hijo. Reconozco mi carnet de identidad, mi matrícula: S.G.R. hijo de Dios Nada hay en las bibliotecas, las hemerotecas y las discotecas del mundo tan verídico es tan gratificante que el pensar que el Padre me ha llamado a su casa: primero una casa terrena y luego, una casa eterna, porque soy su hijo y el hijo tiene derecho al patrimonio del Padre: al pequeño patrimonio de las gracias de cada instante ¿el Padre puede abandonar al hijo ?. Al gran patrimonio después de este destierro donde solo tenemos posada para una mala noche: toda una eternidad con El: mientras el Padre sea Padre, yo soy el hijo del Padre.

3ª) "El otro" también ha sido creado para ser hijo del Padre. Y eso tan " natural ", tan elemental llena la vida de hermanos. A Dios le caben en el corazón todos los hombres que llegan a estos pagos. No hay hombre que no haya sido pensado para ser hijo de Dios. Por cualquier camino que tome, me voy a encontrar con una chabola de hijos de Dios. Y no puedo achatar la bondad de Dios, achatándome el corazón, de forma que no quedan en mis esquemas todos los hijos que el Padre tiene por ahí.

Cada hombre tiene el D.N.I. para presentar a los que crean en mi Padre: También yo soy hijo del Padre. Y si el otro es hijo del Padre, tu verás que haces y como te comportas con los hijos de tu Padre.
Oración de Sebastián Gaya
(Uno de los fundadores del M.C.C., que descanso en el Padre el 23/12/07)

sábado, 8 de diciembre de 2007

Tiempo de Adviento: El sueño de María

"Tuve un sueño José. No lo pude comprender, pero creo que se trataba del nacimiento de Nuestro Hijo. Creo que sí, era acerca de eso.
La gente estaba haciendo los preparativos con seis semanas de anticipación.
Decoraban las casas y compraban ropa nueva. Salían de compras muchas veces: a por comida, mucha comida, regalos, adornos, estaba todo muy bonito. Pero era todo muy peculiar, ya que los regalos no eran para nuestro Hijo. Los envolvían con hermosos papeles y lazos y los colocaban debajo de un árbol. ¡Un árbol dentro de las casas!, sí, sí, José, un árbol... bueno, es un sueño.
El árbol también estaba decorado, las ramas llenas de esferas y estrellas y cintas brillantes.
En algunas casas había también un portal, en pequeño, con un niño, un hombre, una mujer, un buey y una mula, como de juguete: había pastores, reyes, ángeles... por eso me dí cuenta de que celebraban el nacimiento de nuestro Hijo, te acuerdas en Belén, qué frío pasamos, pero que alegría.
Todos parecían felices y sonrientes, pero algunos estaban tristes, decían que eran fechas dolorosas porque faltaban seres queridos, José ¿tu crees que no saben que están aquí con nosotros?, otros trabajaban hasta tarde, incluso el día del cumpleaños de Jesús, algunos estaban muy cansados de tanto preparar...
Me sentí muy triste por ellos, pero sobretodo hay una cosa que no pude comprender: aunque celebraban el nacimiento de Jesús, parecía que no le conocía, no se acercaban al Portal a decirle cosas, ni leían los Evangelios para recordar como sucedió todo, ni acudían a la Iglesia, no lo entiendo.
Menos mal que era un sueño, pero era tan real... Claro que, no tendría mucho sentido tanto preparar por nada".

lunes, 15 de octubre de 2007

Silencio

Silencio.
En el templo hay silencio, y tu presencia
espera el alborozo de los hijos que vuelven.
Es el día del vuelo y las campanas,
de la oración gozosa que tiemble entre los labios,
del cántico profundo que se eleva hacia el cielo
pero también es hora de mirar en el alma
y hablarte sinceramente de nosotros,
de aquellos,
del verde prado y del abismo impio,
de los que viven lejos del mundo y de la flor.
Muy cerca de la piedra,
el río fluye sereno y lentamente,
como las horas vivas de un reloj silencioso
que mide nuestras vidas camino de la mar.
Silencio.
Hay silencio en el templo.
He llegado hasta ti, soy peregrino
que no vengo a pedir misericordia:
vengo a decirte sin voz y con palabras
que hay vientos tristes, y sombras, y agonías,
que hay palomas amargas, y naúfragos, y noches,
y también hay amor.

¡Tú eres amor,
amor sobre un pilar eterno,
madre de Cristo y nuestra,
madre y amor,
amor y madre nuestra!
Tú eres la fuente de donde mana el agua
del amor infinito que riega el horizonte.
¡Amor sobre un pilar,
amor, y madre, y nuestra!
En el templo hay silencio, y tu presencia
espera el alborozo de los hijos que vuelven.
José Verón Gormaz